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Tumba Okinawense

Vivir en Japón implicó conocer otra forma de ver el mundo y abrirme a otra forma pensar que es casi lo opuesto a lo que estaba acostumbrado de mi cultura occidental.

Estando en Okinawa tuve la oportunidad de conocer la tumba de mis antepasads. A diferencia de las tumbas que uno conoce donde cada tumba es personal, en las okinawenses todos familiares terminan en un solo lugar (¿como un mauselo tal vez?). Las tumbas okinawenses tienen su origen en las tumbas de ciertas zonas de China que están muy cercanas (Hong Kong, Fujian) como así también Taiwán. Por su proximidad con China, Okinawa era muy permeable a sus costumbres.

Estas tumbas se llaman Kamekobaka (亀甲墓) o kamenuku (okinawense) y son muy comunes verlas en toda la prefectura de Okinawa y todas partes, desde la isla principal hasta las islas del sur.

Las hay por doquier esparcidas por toda la prefectura. Esta se encuentra en medio de un barrio de la ciudad de Ginowan.

A grandes rasgos, si uno ve la tumba pareciera ver una tortuga dando a luz. La tradición dice que la tortuga es fuente de fertilidad y el muerto entra el vientre materno de donde vino.
Durante la Segunda Guerra Mundial muchas personas buscaron protección dentro de estas tumbas. Paradójicamente, el lugar para el descanso de los muertos se convirtió en refugio de los vivos.

A pesar del paso del tiempo todavía existe la costumbre que durante el equinoccio de primavera, los parientes que van a visitar la tumba familiar a veces se quedan a comer allí, como si fueran a un picnic. Desde el punto de vista occidental parecería macabro y morboso, pero la concepción de muerte dentro de la cultura asiática es menos trágica.

Las siguientes fotos pertenecen a la tumba familiar, la primera de 1952, las siguientes de 1974.

La siguiente es una foto un poco más reciente, circa 2006.

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