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Kasagiya

Si visitan Kyōto, un paseo obligado es Higashiyama donde se encuentra Kiyomizu-dera, templo insignia de la zona.
Es un mundo de gente, no se puede caminar y uno llega al punto que -por más que todo sea lindo- se quiere ir. Se pierde un poco la belleza de contemplar el paisaje tranquilo, es puro comercio.

A pesar de estar todo tan preparado para el consumo y la gente que circula sin parar, hay una casa de té que está ahí con muy bajo perfil por lo tanto pasa un tanto desapercibida. Poca gente nota de que existe.

Sin embargo la Lonely Planet recomendaba pasar (casi como un must) por este lugar y tomarse un matchá.


La decoración es muy modesta, mientras una señora mayor es la que atiende, otra mujer es la prepara el té. El menú es apenas una hoja escrita en japonés e inglés a precios muy razonables para ser una de las zonas más turísticas de la ciudad.

A diferencia de lugares más comerciales aquí el acompañamiento era -corríjanme si me equivoco- una «especie» de zenzai.

La experiencia aquí dura unos minutos, todo lo contrario a sentarse y hablar largo y tendido de la vida como en alguna cafetería. Es la belleza de lo efímero y de disfrutar el momento, si es posible en silencio (aunque como occidentales nos cueste).

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