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Viaje a Japón 2019: Asakusa

Asakusa es archiconocido por su famoso Kaminarimon (雷門 o «Pórtico del trueno») que es la entrada al Sensō-ji (浅草寺), el templo budista más antiguo de la ciudad. Es uno de los puntos más turísticos y -tal vez- paseo obligado. Lo comprobarán apenas pongan un pie en este barrio.

Van a encontrar muchísimas referencias sobre qué es, cómo llegar y qué hacer allí apenas tipeando «Asakusa» en cualquier buscador o mismo en Youtube.

Sin embargo aquí van algunas recomendaciones nuestras:

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Viaje a Japón 2019: Un paseo por el río Sumida hasta Odaiba

Navegar el río Sumida es una buena forma de conocer Tōkyō: una ciudad llena de ríos y canales.
También es un paseo recomendado si tienen la idea de ir al Museo de Arte Digital (conocido como teamLab Borderless) en Odaiba.

Odaiba es una isla artificial que actualmente concentra lugares de entretenimiento. Nosotros fuimos allí específicamente para visitar este museo, sin embargo hay más lugares como Fuji TV, o el Odaiba Onsen Monogatari que es un parque temático de aguas termales.

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Viaje a Japón 2019: Otras panorámicas de Tōkyō

Las dos torres más famosas de Tōkyō son la «Torre de Tōkyō» y el «Tōkyō Skytree».

Sin embargo no son las únicas opciones en la ciudad. Existen otros rascacielos que si bien no son tan altos, ofrecen una buena vista de la ciudad.

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Viaje a Japón 2019: sí o sí usar tarjeta Suica

Pasaron dos años desde la última vez que estuvimos en Tōkyō y nos sentimos mucho más cómodos para movernos en esta ciudad tan enorme que, más que ciudad es un país dentro de otro país.

De nuestra última experiencia, lo que nos resultó incómodo del sistema de transporte en Japón, era comprar el boleto del tramo que uno iba a viajar. Para peor podía ser que uno a veces se equivocara al elegir el tramo y tener que hacer después el reajuste en alguna estación de tren o metro. No solamente resultó tedioso estar viendo en el mapa las tarifas y el interminable mapa de las líneas de metros y trenes, sino que además había que andar cargando con una gran cantidad de monedas.

¿Un aeropuerto? No, es la estación de metro de Ginza
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Furisode y el Gran Incendio de Meireki

Si buscan en Internet, encontrarán que furisode es un vestido japonés reconocible por sus mangas largas.

Mujer vistiendo un furisode

Como sucede muy a menudo, en Japón existen muchas historias sobrenatuales y fantásticas. Por lo tanto no era de extrañar que existiera un relato sobre este vestido que se titula con el mismo nombre.

El mismo fue publicado por Lafcadio Hearn en su libro titulado In Ghostly Japan («El Japón Fantasmal» o «Japón Espectral») en el siglo XIX.

A continuación una traducción (y adaptación) del inglés hecha por Satori Inciensos.

Hace más de 350 años, la hija de un rico mercader de la ciudad de los Shōgunes, mientras asistía al festival de un templo, distinguió entre la multitud a un joven y notablemente apuesto samurai, e inmediatamente se enamoró de él. Lamentablemente para ella, él desaparece entre el gentío antes de que ella pudiera preguntarle a los asistentes quién era o de dónde vino.

Pero su imagen permaneció vívida en su memoria, incluso hasta el más mínimo detalle de su traje. El traje festivo que en ese entonces era usado por los jóvenes samurai era apenas menos llamativo que el de las jóvenes; y la parte superior de este apuesto desconocido había parecido maravillosamente hermoso para la enamorada doncella. Se imaginó que usando un vestido de la misma calidad y color, portando el mismo copete, podría llamar la atención de él en alguna futura ocasión.

En consecuencia se hizo un vestido con mangas muy largas, de acuerdo a la moda del período; y lo apreciaba enormemente. Lo usaba adonde fuere y cuando estaba en su casa lo dejaba colgado y trataba de imaginar la forma de su desconocido amado usándolo.
A veces se pasaba horas delante de él –soñando y llorando alternadamente. Y le rezaría a los dioses y los Budas que tendría el afecto del joven–, a veces repitiendo la invocación de la secta Nichiren: ¡Namu Myōhō Renge Kyō! (南無妙法蓮華經).

Pero nunca volvió a ver al joven de nuevo; languideció anhelándolo, enfermó, murió y fue enterrada. Después de su entierro, el vestido de mangas largas que tanto apreciaba fue dado a un templo budista del cual la familia era asidua. Es una vieja costumbre así de deshacerse de los vestidos del muerto.

El monje pudo vender el vestido a buen precio debido a que era una seda costosa y además no había rastros de las lágrimas derramadas en él. Fue comprado por una joven de edad similar a la de la fallecida. Lo usó sólo un día. Entonces enfermó y empezó a actuar de forma extraña, llorando porque era acechada por la visión de un hermoso hombre y que por amor a él, ella iba a morir. Y en un corto plazo desde que murió, el vestido de mangas largas fue presentado al templo por segunda vez.

Otra vez el monje lo vendió y de nuevo se convirtió en propiedad de una joven que lo usó sólo una vez. También se enfermó y habló de una hermosa sombra. Murió y fue enterrada. Entonces el vestido fue entregado por tercera vez al templo y monje se preguntaba y dudaba. Sin embargo, se arriesgó a vender el infausto vestido una vez más. De nuevo fue adquirido por una joven y una vez más fue usado, la propietaria languideció y murió. El vestido fue entregado por cuarta vez al templo.

Entonces el monje estuvo seguro que era obra de una influencia demoníaca; le contó a sus acólitos que enciendan un fuego en el patio del templo para quemar el vestido.

Así que hicieron un fuego donde arrojaron el vestido. Pero mientras el vestido se comenzaba a quemar enseguida aparecieron fulgurantes, los caracteres de la invocación- la invocación ¡Namu Myōhō Renge Kyō! (南無妙法蓮華經). Uno por uno, saltaron como grandes chispas al techo del templo y comenzó a incendiarse.

明暦の大火 (El Gran Incendio de Meireki) pintado por Tashiro Kōshun en 1814

Las ascuas del templo cayeron sobre los techos vecinos; la calle entera comenzó a arder. Entonces un viento marino entrante, empujó la destrucción hacia las calles aledañas y el incendio se esparció de calle a calle, de distrito a distrito hasta que casi toda la ciudad fue consumida. Y esta calamidad que ocurrió en el décimo octavo día del primer mes del primer año de la era Meireki (1655) todavía es recordada en Tōkyō como Furisode Kaji (振り袖火事 – «El Incendio de Furisode»)

Bibliografía

  • In Ghostly Japan – Lafcadio Hearn. Editorial Tuttle.
  • Wikipedia.