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Utsurobune: una leyenda de OVNIS del Japón del siglo XIX

En 1803, una nave redonda encalló en la costa japonesa y una bella mujer emergió de la misma, vistiendo una vestimenta extraña y transportando una caja. Era incapaz de hacerse entender con los locales y su nave estaba marcada con una extraña escritura. Esta historia de una utsurobune, o “nave hueca” en la provincia de Hitachi (actual Prefectura de Ibaraki), se encuentra en muchos registros del Período Edo (1603–1868).

Del Hyōryūki-shū (Registro de náufragos) por un autor desconocido. Describe una mujer de alrededor 18 a 20 años de edad, bien vestida y hermosa. Su rostro es pálido y sus cejas y cabello son rojos. Es imposible comunicarse con ella, por lo que no es posible saber de dónde es. Sostiene una caja lisa de madera como si fuera algo muy importante para ella y mantiene su distancia. Hay unas frases misteriosas escritas en el bote. (Biblioteca Iwase en Nishio, Prefectura de Aichi)

Existen otras tradiciones orales sobre «naves huecas» a lo largo de todo Japón en el Período Edo. Tanaka Kazuo, profesor emérito de la Universidad de Gifu, enfocó su investigación en varios documentos que describe el incidente de Hitachi de 1803, e incluye ilustraciones de una bella mujer en una nave extraña.

Uno de los registros mejor conocidos es Toen shōsetsu (Cuentos Toen), una colección de historias fantásticas de 1825, la cual fue escrita por el círculo literario Toenkai. Otros son Ume no chiri (Polvo de ciruela) de Nagahashi Matajirō del año 1844 , como también colecciones como Ōshuku zakki (Nota de Ōshuku), Hirokata zuihitsu (Ensayos por Hirokata), y Hyōryūki-shū (Relatos de náufragos), que compilan historias de naves extranjeras varadas en Japón y de marineros japoneses que arribaron del extranjero.

El folclorista Yanagita Kunio una vez dijo que todas las leyendas de utsurobune son ficciones infundadas. «Pero en el caso del utsurobune de Hitachi, existe una clara diferencia de otras historias alrededor del país» dice Tanaka. «Primero que se especifica que ocurrió en 1803. Y además es extraño que hayan ilustraciones de una nave que hiciera recordar a un platillo volador. Siento que probablemente sea la historia de algo que realmente ocurrió. Japón estaba realmente aislado en ese entonces, por lo que un naufragio de una nave extranjera o de una persona extranjera que hubiera arribado al país hubiese sido un evento importantísimo, y un oficial del gobierno hubiese investigado y dejado un registro público del mismo.»

Del Ōshuku zakki (Notas de Ōshuku; circa 1815) por Komai Norimura, un vasallo del poderoso daimyō Matsudaira Sadanobu. (Biblioteca del Congreso Nacional)

Existen innumerables misterios conectados con las “naves huecas”, como el significado de la escritura en su interior. Tanaka tiene una teoría de que las mismas le recuerdan a letras pseudo-romanas, a veces vistas en el borde de impresiones de ukiyo-e. «Pudo haber sido algo simplemente decorativo. Sin embargo, ¡no es imposible que descubramos evidencia de una escritura alienígena!» dice riéndose. «Es probable que hubieran descubrimientos importantes de material actualmente desconocido, relacionado con los utsurobune y nuevas revelaciones. Esta leyenda es muy atractiva porque es posible encontrarse con teorías muy variadas. Tener una historia como esta en Japón —140 años antes que los avistajes de OVNIS en Estados Unidos— que estimula la imaginación a este punto, me recuerda lo fascinante que puede ser la cultura japonesa».

Fuente: Nippon.com – “Utsurobune”: A UFO Legend from Nineteenth-Century Japan (extracto del original en inglés)

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Mitología japonesa: los Tengu

Tengu (天狗) se podría traducir literalmente como «perro celestial» y es una criatura propia del folklore fantástico japonés. Si bien proviene del demonio chino tiangou, el tengu se representa con una criatura humanoide con aspecto de ave. Con el tiempo fue cambiando su aspecto de ave y su pico pasó a ser una nariz muy prominente.

Los tengu estaban asociados con el advenimiento de alguna guerra. Tenían la mala reputación de hacer desaparecer monjes, poseer mujeres para tentar a los hombres santos o saquear templos. Algunas tradiciones los señalaban como espíritus reencarnados de monjes furiosos o herejes. Otra característica de estos demonios era la de poseer un gran orgullo y vanidad.

Con el tiempo, la imagen de estos seres se fue suavizando, hasta llegar -en algunos casos- a convertirse en una deidad bondadosa, protectora de algunos templos budistas.

Karasu tengu (Tengu cuervo).
Templo budista en Miyajima en Hiroshima.

En lo que respecta a las artes marciales, los tengu eran expertos espadachines. Es por eso que algunos apodaron «Pequeño tengu» a Miyamoto Musashi.

Fuente:

https://www.japan-experience.com/to-know/understanding-japan/tengu